Temporada de huracanes cambia de rumbo: expertos reducen el pronóstico por el avance de El Niño

Publicado el08/07/2026 a las 11:18
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La Universidad Estatal de Colorado (CSU) actualizó nuevamente su pronóstico para la temporada de huracanes en el Atlántico y redujo el número de ciclones esperados durante 2026.
Los especialistas atribuyen el cambio a la creciente probabilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad considerable durante los meses de mayor actividad ciclónica.
La institución, reconocida por elaborar pronósticos estacionales desde 1984, ahora prevé una temporada menos activa que la estimada apenas unas semanas atrás.
La revisión contempla la formación de nueve tormentas con nombre, de las cuales cuatro podrían convertirse en huracanes y únicamente una alcanzaría categoría mayor, es decir, categoría 3 o superior.
El Niño gana fuerza y modifica las condiciones atmosféricas

El nuevo escenario representa un descenso respecto al pronóstico emitido en junio, cuando la CSU estimaba once tormentas con nombre, cinco huracanes y dos sistemas de gran intensidad.
Las cifras también se ubican por debajo del promedio histórico, ya que una temporada típica en el Atlántico suele registrar alrededor de catorce tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores.
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Los investigadores explican que la evolución de El Niño es uno de los principales factores considerados al momento de calcular la actividad esperada en el océano Atlántico.
Este fenómeno climático modifica la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial y altera la circulación atmosférica, generando efectos que pueden extenderse a distintas regiones del planeta.
Los fuertes vientos limitan el desarrollo de ciclones tropicales
Durante un episodio de El Niño, la corriente en chorro subtropical suele fortalecerse y desplazarse hacia el Caribe y el Atlántico, aumentando la velocidad de los vientos en niveles altos de la atmósfera.
Esas condiciones generan una mayor cizalladura del viento, un ambiente poco favorable para que las tormentas tropicales logren organizarse y evolucionen hasta convertirse en huracanes.
Los expertos señalan que los ciclones tropicales requieren una atmósfera relativamente estable para desarrollarse, por lo que el aumento de los vientos puede frenar su fortalecimiento.
En contraste, El Niño suele favorecer una mayor actividad ciclónica en el Pacífico oriental, donde las aguas cálidas ofrecen un entorno más propicio para la formación de tormentas.
Aun con menos huracanes, el riesgo para las costas permanece
La CSU indicó que actualmente ya existe un episodio de El Niño de intensidad moderada y considera muy probable que alcance niveles fuertes entre mediados de agosto y mediados de octubre.
Sin embargo, los investigadores recuerdan que la actividad de los huracanes no depende únicamente de este fenómeno, ya que también influyen factores como la temperatura del Atlántico tropical.
En este momento, las aguas del Atlántico se encuentran cercanas al promedio o ligeramente por debajo de los valores habituales, reduciendo el combustible adicional que favoreció temporadas recientes más activas.
Aunque la probabilidad de que un huracán mayor toque tierra en la costa de Estados Unidos disminuyó al 17%, los meteorólogos advierten que una sola tormenta puede causar daños significativos, por lo que recomiendan mantener la preparación durante toda la temporada, detalló ‘Fox Weather‘.