¿Qué pasará con los salvadoreños que “crecieron con el TPS” tras el 9 de septiembre?

Publicado el02/09/2026 a las 07:17
- TPS vence el 9 de septiembre
- Más de 170,000 afectados
- Algunos llegaron siendo niños
El próximo 9 de septiembre puede cambiar la vida de más de 170,000 salvadoreños protegidos por el Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos.
Con el vencimiento de la protección, muchos enfrentan la posibilidad de perder su autorización de trabajo y quedar expuestos a consecuencias migratorias, después de décadas construyendo sus vidas en el país.
Pero detrás de la cifra existe una realidad especialmente difícil: algunos beneficiarios llegaron siendo niños, estudiaron en Estados Unidos, compraron viviendas y formaron aquí sus familias.
Es el caso de Alma, una salvadoreña de 30 años que vive en Misuri y asegura que prácticamente no tiene recuerdos del país al que podría tener que marcharse.
El fin del TPS golpea a salvadoreños que hicieron su vida en Estados Unidos

“Prácticamente he estado toda mi vida en Estados Unidos: aquí crecí, fui a la escuela, compré mi casa, y estoy haciendo una carrera”, dijo Alma a EFE.
La salvadoreña llegó a Estados Unidos cuando tenía apenas 18 meses y obtuvo la protección del TPS a los cinco años, después de que su madre solicitara el beneficio para ambas.
“Yo crecí con el TPS”, insiste Alma, cuya historia refleja la de beneficiarios que han pasado gran parte de sus vidas renovando una protección concebida originalmente como temporal.
Incluso uno de sus primeros recuerdos migratorios pertenece a su infancia: “Una vez los oficiales de inmigración me subieron en una silla para tomarme las huellas, yo pensaba que era un juego. Ahora de adulta sé que eran los datos biométricos”, contó.
Para algunos salvadoreños, “regresar” significa ir a un país que apenas conocen
El TPS para El Salvador se remonta a 2001 y permitió que sus beneficiarios permanecieran y trabajaran legalmente en Estados Unidos mientras estuvieran amparados por el programa.
Ahora, el vencimiento previsto para el 9 de septiembre vuelve especialmente delicada la situación de personas que construyeron durante estos años carreras profesionales, familias y patrimonio en Estados Unidos.
Alma resume esa contradicción con dos preguntas: “Crecí con una vida estadounidense, con valores estadounidenses, ¿por qué nos quieren sacar?” y agrega: “De niña yo no tuve la posibilidad de elegir donde hacer mi vida”.
Su mayor temor no es únicamente dejar su empleo o su vivienda, sino enfrentarse a un país que no reconoce como el lugar donde construyó su vida adulta.
“Cuando la gente me dice ‘regresa’ (a El Salvador), para mí no es regresar a una vida porque no viví allí. Pensar en eso es muy fuerte”, advierte.
Empresas también se preparan para perder trabajadores protegidos por TPS
El impacto tampoco se limita a los hogares. Alma trabaja en una empresa de Misuri donde llegó al puesto de supervisora y asegura que otros empleados también podrían resultar afectados.
Según relata, la compañía se prepara para perder a “gente muy trabajadora”, incluidos algunos empleados que han permanecido en sus puestos desde 2001.
“Duele ver cómo la vida va a seguir fluyendo y serán reemplazados, cuando los afectados (los protegidos por el TPS) nos vamos sin nada”, reflexiona.
La situación muestra otra dimensión del vencimiento: además de las decisiones migratorias que deberán afrontar las familias, algunos empleadores tendrán que enfrentar la salida de trabajadores con años de experiencia.
Para Alma, buscar respaldo político tampoco resulta sencillo porque vive en Misuri, un estado republicano donde representantes federales han respaldado políticas para terminar protecciones migratorias temporales.
Familias estadounidenses también viven la incertidumbre por el TPS
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José Palma, coordinador de la Alianza TPS, conoce esa incertidumbre y asegura que ya comenzó a modificar decisiones personales ante la posibilidad de quedarse sin autorización para trabajar.
Palma, de 48 años y padre de cuatro ciudadanos estadounidenses, dijo a EFE que frenó proyectos que tenía previstos, entre ellos una construcción en su vivienda.
También comenzó a reducir gastos y ahorrar dinero mientras espera conocer qué ocurrirá después del vencimiento de la protección migratoria.
Su esperanza está puesta en que el Congreso encuentre una vía que permita permanecer legalmente a quienes llevan décadas viviendo bajo el TPS.
Tras 25 años bajo protección, beneficiarios reclaman una solución permanente
Para Palma, uno de los principales problemas es que después de aproximadamente 25 años los beneficiarios continúan dependiendo de decisiones sobre la extensión o terminación de un estatus temporal.
“Lo habríamos solicitado hace mucho tiempo. ¿Quién quiere vivir sin saber qué pasará con su futuro?», dijo el activista sobre la posibilidad de haber buscado una solución permanente si hubiera estado disponible.
La incertidumbre alcanza decisiones tan básicas como conservar un empleo, pagar una hipoteca, continuar estudios o determinar qué ocurrirá con familias donde existen ciudadanos estadounidenses y personas protegidas por TPS.
En el caso de Alma, la espera tiene además una dimensión familiar: su madre murió sin conseguir el camino hacia la residencia permanente que esperaba.
Ahora ella enfrenta la fecha del 9 de septiembre con una pregunta que comparten otros salvadoreños que llegaron siendo niños: qué significa regresar cuando Estados Unidos es, en la práctica, el único hogar que recuerdan.
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FUENTE: EFE / El Diario NY