¿Qué pasa con la salud de Trump? Médico cuestiona lo que no reveló su examen físico

Publicado el14/08/2026 a las 11:04
Bajada: Jonathan Reiner cuestionó que los aparentes episodios de sueño del presidente durante actos públicos no fueran abordados en su examen físico. La Casa Blanca rechaza sus señalamientos y sostiene que Trump goza de una salud actual excelente.
El Dr. Jonathan Reiner, excardiólogo del exvicepresidente Dick Cheney, calificó de “extraordinario” que el presidente Donald Trump parezca tener dificultades para mantenerse despierto durante actos públicos y cuestionó qué evaluaciones médicas se le han realizado.
- Por qué importa: Reiner no es médico de Trump ni ha diagnosticado al presidente. Sus cuestionamientos apuntan a un debate más amplio: cuánta información debe divulgar la Casa Blanca sobre la salud y capacidad física de quien ocupa la Presidencia.
Reiner cuestiona los aparentes episodios de sueño de Trump

Reiner, profesor de medicina y cirugía en la Universidad George Washington, habló sobre el tema con Jake Tapper en The Lead de CNN, según Yahoo News.
“Lo que sí es nuevo es que, en los últimos meses, le cuesta mucho mantenerse despierto cuando está rodeado de gente”, afirmó Reiner. “Es muy inusual”.
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Sus declaraciones llegaron después de que Trump pareciera cerrar los ojos durante un anuncio sobre vacunas en el Despacho Oval.
- La pregunta: Reiner cuestionó por qué el último examen físico completo del presidente no abordó sus aparentes dificultades para mantenerse despierto durante el día.
Reiner dejó claro en un artículo de opinión publicado en The New York Times que no es médico de Trump y que solo ha revisado los registros divulgados públicamente.
Moretones e hinchazón también generan preguntas
El médico también mencionó los moretones visibles en las manos de Trump y la hinchazón alrededor de sus tobillos. Sin embargo, no presentó esas observaciones como diagnósticos.
Según The Hill, Reiner también planteó preguntas sobre otras evaluaciones médicas realizadas al presidente, incluidos estudios avanzados de imagen de su corazón y abdomen y pruebas cognitivas.
- El límite: Las observaciones de Reiner se basan en información pública y apariciones del presidente, no en una evaluación médica personal.
La Casa Blanca respondió duramente y acusó al médico de realizar “diagnósticos de sillón con fines políticos”. Reiner rechazó esa caracterización y aseguró que no había realizado ningún diagnóstico, sino planteado preguntas.
La Casa Blanca sostiene que Trump goza de buena salud
La evaluación oficial ofrecida por el equipo médico presidencial es favorable. The Hill reportó que el médico de la Casa Blanca, el capitán Sean Barbabella, escribió en mayo que Trump “goza de una salud excelente”.
Mehmet Oz, administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, calificó posteriormente los resultados médicos del presidente como “espectaculares”.
- La diferencia: Mientras la Casa Blanca presenta una evaluación positiva, Reiner cuestiona si la información divulgada permite responder todas las dudas surgidas de las apariciones públicas del presidente.
Trump cumplió 80 años en junio y se convirtió, a los 78, en la persona de mayor edad en asumir la Presidencia de Estados Unidos.
El Congreso podría entrar al debate sobre la salud presidencial
La discusión podría ir más allá de Trump. Reiner recordó una propuesta presentada en abril por el representante demócrata Jamie Raskin para establecer un panel del Congreso encargado de evaluar la salud y condición física presidencial.
Reiner sostiene que cierta información médica puede mantenerse reservada por seguridad, pero considera que el público necesita suficiente transparencia para confiar en la capacidad de su presidente, según ‘The Hill‘ y ‘Yahoo News‘.
- La cuestión de fondo: No existe una obligación formal que exija divulgar anualmente un examen médico presidencial; la práctica actual es una costumbre iniciada durante la administración Nixon.
El debate, por tanto, no confirma que Trump padezca una condición médica no revelada. Plantea otra pregunta política: ¿hasta dónde llega la privacidad de un presidente y cuánto tiene derecho a saber el público sobre su salud?