Niño despierta con un murciélago en su rostro; semanas después confirman tragedia

Publicado el02/07/2026 a las 09:17
- Murió tras contacto animal.
- Rabia sin mordeduras visibles.
- Médicos lanzan importante alerta.
Un niño de 11 años falleció de rabia en Canadá después de haber tenido contacto directo con un murciélago, pese a que nunca presentó mordeduras o arañazos visibles.
El caso quedó documentado en un informe publicado el 29 de junio por la revista de la Asociación Médica Canadiense, cuyos autores advierten que este tipo de exposiciones no deben subestimarse.
De acuerdo con el informe, el niño visitaba junto a su familia una cabaña en el norte de Ontario durante el verano de 2024.
Al despertar una mañana, encontró un murciélago posado sobre su nariz y su boca.
¿Cómo ocurrió el contacto que terminó en tragedia?
Niño de 11 años muere de rabia tras despertarse con un murciélago en la bocahttps://t.co/to1atu9DqB#canadá
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El menor reaccionó apartándolo con un manotazo.
Su padre capturó al animal y posteriormente lo liberó en el exterior.
Como el niño no presentaba lesiones visibles y parecía encontrarse bien, la familia decidió no buscar atención médica.
Sin embargo, esa decisión terminó teniendo consecuencias fatales semanas después.
Alrededor de 19 días más tarde, el menor comenzó a experimentar entumecimiento facial y vómitos persistentes.
Su estado de salud empeoró rápidamente conforme avanzaban los días.
Según el informe, este se convirtió en el primer caso humano de rabia adquirida por transmisión local registrado en Ontario desde 1967.
Rabia transmitida por murciélagos: los primeros síntomas confundieron el diagnóstico
#Noticias | Un niño tuvo contacto con un murciélago y días después desarrolló rabia.
Aunque no existan heridas visibles, el contacto directo con murciélagos requiere atención médica inmediata para valorar la aplicación de profilaxis posexposiciónhttps://t.co/ALPyjZ0OIX#Rabia… pic.twitter.com/ZTQFqe7y7i
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El reporte explica que los primeros síntomas incluyeron entumecimiento y hormigueo progresivos en el lado derecho del rostro.
Posteriormente aparecieron pérdida de apetito, dificultad para tragar y vómitos.
En un primer momento fue atendido en una clínica de urgencias.
Allí recibió tratamiento porque los médicos sospechaban una parálisis de Bell causada por el virus del herpes simple.
Con el agravamiento de los síntomas, fue trasladado al servicio de urgencias de un hospital.
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Después desarrolló fiebre, confusión y alucinaciones, según USA Today.
Fue entonces cuando los médicos conocieron el antecedente del contacto directo con el murciélago ocurrido semanas antes.
Ese dato cambió el rumbo de la investigación clínica.
Un análisis de saliva confirmó la presencia de una variante del virus de la rabia transmitida por murciélagos.
Pese a recibir tratamiento intensivo y cuidados especializados, su estado neurológico continuó deteriorándose.
El niño murió 17 días después de haber ingresado al hospital.
El informe insiste en actuar de inmediato tras cualquier exposición
Los autores del estudio sostienen que este caso demuestra la importancia de buscar atención médica inmediata después de cualquier contacto directo con un murciélago.
La recomendación aplica incluso cuando no existen mordeduras o arañazos visibles.
El informe recuerda que la rabia puede confundirse inicialmente con otras enfermedades debido a la forma en que aparecen los primeros síntomas.
Por ello, el antecedente de exposición a un murciélago resulta clave para orientar el diagnóstico.
Los especialistas también subrayan que, una vez que aparecen los síntomas de la rabia, la enfermedad es casi siempre mortal.
No obstante, explican que existe una diferencia fundamental cuando la exposición es atendida oportunamente.
Según el informe, el tratamiento administrado poco después del contacto con el virus puede evitar que la infección llegue a desarrollarse.
Por esa razón, los autores concluyen que cualquier contacto directo con un murciélago debe ser evaluado por profesionales de la salud sin esperar a que aparezcan síntomas ni confiar únicamente en la ausencia de lesiones visibles.