Skip to main content

Aprieta "Enter" para buscar o "ESC" para cerrar.

El vuelo de la tragedia: venezolanos deportados desde EE.UU. quedaron atrapados bajo los escombros

Deportados venezolanos regresaron desde EE.UU. y horas después quedaron atrapados bajo los escombros tras los terremotos en Venezuela.
Share on FacebookShare on InstagramShare on TwitterShare on TikTokShare on YouTubeShare on WhatsApp
El vuelo de la tragedia: venezolanos deportados desde EE.UU. quedaron atrapados bajo los escombros
  • Deportados quedaron bajo escombros.
  • Sobrevivientes denuncian abandono.
  • Familias exigen respuestas.

Un grupo de 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos regresó a su país el mismo día en que dos poderosos terremotos devastaron Venezuela, convirtiendo lo que debía ser el reencuentro con sus familias en una tragedia marcada por la muerte, las desapariciones y la incertidumbre.

La mayoría de los repatriados fue trasladada a un centro administrado por el Estado en La Guaira para completar trámites antes de recuperar su libertad.

Horas después, el edificio colapsó durante los sismos, dejando a decenas de personas atrapadas bajo los escombros.

La historia ha sido reconstruida principalmente por BBC Mundo, que entrevistó a sobrevivientes y familiares, y por The New York Times, que documentó nuevos testimonios sobre lo ocurrido.

Un regreso esperado terminó en una catástrofe nacional

El vuelo 164 aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía el 24 de junio con 146 venezolanos deportados desde Estados Unidos como parte de los vuelos de repatriación impulsados en medio de la política migratoria de la administración de Donald Trump.

Según informó el programa gubernamental Misión Vuelta a la Patria, en la aeronave viajaban 120 hombres, 19 mujeres y siete niños, quienes fueron recibidos por autoridades venezolanas en medio de un acto oficial registrado en videos y publicaciones en redes sociales.

Tras el recibimiento, los deportados fueron llevados al Hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, donde debían completar procedimientos administrativos, sanitarios y de seguridad antes de reencontrarse con sus familias.

Lo que nadie imaginaba era que, apenas unas horas después, el edificio quedaría reducido a escombros tras el doble terremoto que azotó al estado más golpeado por el desastre.

Una llamada perdida salvó la vida de Orlando Torres

Entre los sobrevivientes se encuentra Orlando Torres, cuya historia fue reconstruida por BBC Mundo a través de testimonios de sus familiares.

Torres fue uno de los últimos pasajeros en abandonar el avión y también uno de los últimos en llegar al centro de alojamiento.

Antes de ingresar al edificio principal debía realizar una última gestión: hablar por teléfono con su hermano, quien sería la persona encargada de recibirlo oficialmente.

La llamada nunca fue contestada.

Ese retraso de apenas unos minutos cambió su destino.

Mientras esperaba completar el trámite en un edificio anexo, el inmueble principal donde permanecía la mayoría de los deportados colapsó completamente durante los terremotos.

Torres fue lanzado al suelo por la fuerza del movimiento sísmico, logró protegerse colocando una silla sobre su cabeza y consiguió salir corriendo del edificio secundario.

Cuando miró hacia el hotel principal, encontró una escena devastadora: gran parte de sus compañeros había quedado atrapada bajo toneladas de concreto.

Sobrevivientes aseguran que tuvieron que rescatarse entre ellos

Los relatos recopilados por BBC Mundo coinciden en un punto: muchos de los sobrevivientes afirman que fueron los propios deportados quienes iniciaron los rescates.

Pedro —nombre ficticio utilizado para proteger su identidad— relató que ya descansaba en su habitación cuando comenzó el terremoto.

Intentó correr hacia las escaleras, pero quedó completamente atrapado.

«Quedé con una pierna estirada y la otra rodilla contra el pecho, mi cabeza contra el piso y en la espalda un peso terrible que me dolía demasiado. Quedamos amontonadas muchas personas. Gritábamos. Eso era una oscuridad, sentíamos como el polvo entraba en nuestras narices al respirar. Fue un momento muy difícil».

Mientras permanecía bajo los escombros escuchaba a otros heridos repetir que ya no sentían las piernas o que sufrían lesiones en la cabeza.

Con el paso del tiempo sintió que parte del peso desaparecía.

Eran otros deportados que habían logrado salir y comenzaban a retirar escombros.

«Pude mover mi pierna, pensé que la tenía rota, la saqué a un lado y la estiré. Me puse en posición recta, boca abajo, y me fui a rastras hasta que llegué a un sitio donde vi una salida hacia arriba, y los muchachos me vieron y me sacaron».

«Nosotros mismos nos rescatamos»

Ninoska Gutiérrez también quedó atrapada cuando una pared cayó sobre sus piernas mientras intentaba escapar.

«Yo estaba como en estado de shock. Veníamos de tan lejos, después de pasar por tantas cosas, de estar meses presos, esperando tanto el deseado avión de la deportación, llegar a nuestros países y encontrarnos con una desgracia como esta (…). Dios mío, no puede ser posible, ocho años fuera de mi país y yo le voy a llegar a mi familia en una urna».

Según contó, poco a poco comenzó a retirar los escombros con sus propias manos hasta conseguir liberar las piernas.

Después encontró una abertura entre las ruinas por donde otro deportado logró ayudarla a salir.

«Ahí el que pudo salir, pudo salir por los propios medios, por nosotros mismos, por nosotros querer sobrevivir, pero no fue porque llegaron los bomberos o defensa civil o ellos [los del Sebin] ayudaron. No, por lo menos mientras yo estuve ahí».

José Navas resumió la experiencia con una frase que se ha repetido entre numerosos sobrevivientes.

«Nosotros mismos nos rescatamos».

Testimonios cuestionan la respuesta inicial de las autoridades

Diversos sobrevivientes entrevistados por BBC Mundo señalaron que durante las primeras horas prácticamente no recibieron ayuda externa.

Algunos aseguraron que los agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) priorizaron rescatar a otros funcionarios antes que a los deportados, aunque la BBC indicó que no pudo corroborar de manera independiente todas esas afirmaciones.

De acuerdo con los testimonios, el primer grupo reducido de bomberos llegó aproximadamente cinco horas después del derrumbe.

Inicialmente trasladaron heridos y solo horas más tarde comenzaron a remover escombros para recuperar sobrevivientes y cuerpos.

Familiares denunciaron además que, al amanecer del día siguiente, el acceso al hotel ya había sido restringido por funcionarios del Sebin.

Familias recorren hospitales y morgues buscando respuestas

Mientras continuaban las labores de rescate, familiares provenientes de distintos estados venezolanos comenzaron una desesperada búsqueda.

José Rincón recorrió hospitales y revisó más de 200 cadáveres intentando encontrar a su nieto Abelardo, quien había vivido durante seis años en Atlanta y cuya esposa espera una hija.

«Estoy esperando hasta lo último para llevármelo en una caja, como pueda, pero llevarme algo».

Paola Chacón, prima de Darwin Eliécer Serrano López, también pidió que las autoridades entregaran los cuerpos.

«Queremos enterrar a nuestros familiares. ¡Por favor, ayúdennos! El estado de descomposición es fuerte. Queremos que nos los entreguen, y reconocer y tener la certeza que sí son nuestros familiares».

Por su parte, The New York Times documentó casos como el de Anyela Escandela Reyes, quien preparaba una fiesta sorpresa para recibir a su hijo Arturo Alejandro Morales Escandela tras su deportación.

Su familia recorrió hospitales durante varios días hasta localizar sus restos, que fueron identificados por un tatuaje.

«Lo esperaba con un abrazo de bienvenida. No de despedida».

Persisten las dudas sobre el número de víctimas del vuelo 164

Hasta ahora, las autoridades venezolanas no han informado públicamente cuántos deportados fallecieron ni cuántos permanecían exactamente dentro del edificio al momento del derrumbe.

BBC Mundo indicó que sus solicitudes de información al programa Gran Misión Vuelta a la Patria y a su responsable, Mervin Maldonado, no habían recibido respuesta al momento de la publicación.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), consultado por la BBC, respondió únicamente que el vuelo llegó de forma segura a Venezuela y que, una vez fuera de la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la responsabilidad ya no correspondía a esa agencia.

Mientras tanto, familiares continúan organizándose mediante grupos de WhatsApp y redes sociales para compartir información sobre los desaparecidos y exigir respuestas sobre una tragedia que transformó un vuelo de deportación en uno de los episodios más dolorosos ocurridos durante los terremotos que devastaron Venezuela.

Te Puede Interesar: El cielo rojo sobre Caracas impacta a miles mientras continúa la emergencia por los terremotos en Venezuela

FUENTE: BBC Mundo / The New York Times