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Trump quiere colocar una estatua de Cristóbal Colón en las afueras de la Casa Blanca

Colón vuelve al centro del poder tras el plan de Trump para instalar una estatua frente a la Casa Blanca, una decisión que reaviva el debate.
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Trump quiere colocar una estatua de Cristóbal Colón en las afueras de la Casa Blanca
  • Estatua de Colón regresa
  • Trump impulsa cambio simbólico
  • Polémica por memoria histórica

El presidente Donald Trump vuelve a usar el espacio público y los símbolos históricos como campo de batalla cultural.

Su plan para instalar una estatua de Cristóbal Colón frente a la Casa Blanca no es solo un gesto arquitectónico: es una declaración política directa contra la agenda “woke” y una apuesta por reescribir el relato histórico desde el poder.

Trump reactiva la figura de Cristóbal Colón en el corazón del poder estadounidense

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FOTO: Shutterstock

Qué está pasando

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea instalar una estatua de Cristóbal Colón en las inmediaciones de la Casa Blanca, en lo que representa un nuevo movimiento dentro de su agenda “antiwoke” y de confrontación cultural.

La decisión se suma a una serie de acciones con las que Trump busca dejar una huella visible y duradera en el corazón político de Washington.

Según adelantó The Washington Post, la estatua se colocará en el lado sur del complejo presidencial, junto a la calle E y al norte de la Elipse, una de las zonas más transitadas y simbólicas de la capital estadounidense.

De dónde viene la estatua

La obra no es completamente nueva.

Se trata de una reconstrucción de una estatua de Colón que fue inaugurada en 1984 en Baltimore por el entonces presidente Ronald Reagan.

Ese monumento fue derribado el 4 de julio de 2020 por manifestantes y arrojado al puerto de la ciudad, en medio de protestas contra símbolos considerados coloniales o racistas.

Ese episodio ocurrió en el contexto de una ola de manifestaciones que sacudió Estados Unidos tras el asesinato del afroamericano George Floyd por parte de policías en Mineápolis, el 25 de mayo de 2020.

A partir de ese momento, se aceleró la retirada, vandalización o demolición de monumentos vinculados a la esclavitud, el racismo o la colonización.

El pulso ideológico en torno a Colón

Desde entonces, la figura de Cristóbal Colón se ha convertido en el epicentro de un enfrentamiento ideológico.

En distintas ciudades del país —como Boston, Richmond, Saint Paul o Baltimore— estatuas del navegante fueron retiradas de manera oficial o destruidas durante protestas.

En ese contexto, el entonces presidente Joe Biden reconoció el Día de los Pueblos Indígenas, que se celebra el segundo lunes de octubre, como parte de una política de reparación histórica.

La medida buscó corregir el relato tradicional centrado exclusivamente en la llegada de Colón a América el 12 de octubre de 1492.

Trump revirtió esa línea en 2025. Cambió nuevamente la denominación oficial y declaró la jornada como Día de Colón, ordenó izar la bandera en edificios públicos y llamó a celebrar con actos y ceremonias “en honor al ‘héroe estadounidense original’”.

Más que una estatua

La polémica no se limita a la defensa simbólica de Colón.

La iniciativa se suma a una serie de cambios impulsados por Trump en la Casa Blanca con el objetivo explícito de marcar su legado.

Entre ellos, destaca su intención de demoler el Ala Este para construir un gran salón de baile, una decisión que también ha generado debate.

Pero su ambición va más allá del perímetro presidencial. T

rump ha promovido transformaciones en otros espacios de Washington, incluyendo la idea de construir un arco del triunfo inspirado en el de París, que llevaría el nombre de Arco de Trump.

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Entre símbolos y poder

La instalación de la estatua de Colón frente a la Casa Blanca resume una estrategia más amplia: usar el paisaje urbano, los monumentos y la memoria histórica como herramientas políticas.

En un país profundamente polarizado, Trump apuesta por símbolos que dividen, movilizan a su base y refuerzan su narrativa de confrontación cultural.

FUENTE: EFE

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