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La guerra por la redistribución de distritos se expande en EE. UU.

La redistribución de distritos en Texas y California abre una nueva etapa del gerrymandering en EE. UU., con más estados listos.
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La redistribución de distritos en Texas y California abre una nueva etapa del gerrymandering en EE. UU., con más estados listos para replicar la estrategia. The War Over Redistricting Expands in the U.S.
FOTO: SHUTTERSTOCK
  • La guerra por la redistribución de distritos se expande en EE. UU.
  • Redistribución de distritos: ¿un juego sin fin?
  • El gerrymandering vuelve a tensar la política estadounidense.

Texas y California marcan el inicio

El proceso de redistribución de distritos, originalmente pensado para aplicarse tras cada censo en Estados Unidos, se ha convertido en un campo de batalla político permanente.

Lo que comenzó en Texas y California muestra que el gerrymandering —la manipulación de mapas electorales para beneficiar a un partido— sigue siendo una herramienta clave para conservar el poder.

En Texas, los republicanos impulsaron un nuevo rediseño de mapas, más allá de los ajustes posteriores al censo de 2021.

La guerra por la redistribución de distritos se expande en EE. UU.

Respaldados por el presidente Donald Trump, buscan convertir cinco distritos demócratas en republicanos con miras a mantener el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de 2026.

Como respuesta, el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, promovió un plan para que su estado también altere su mapa electoral.

Con ello, los demócratas podrían obtener cinco escaños adicionales en la Cámara, compensando el avance republicano en Texas.

La propuesta fue aprobada y firmada el 21 de agosto, y se someterá a votación popular el 4 de noviembre de 2025.

Un efecto dominó en otros estados

Lo que ocurre en Texas y California amenaza con replicarse en otros puntos del país.

Demócratas en Illinois y Nueva York, así como republicanos en Indiana, Missouri y Carolina del Sur, han mostrado interés en redibujar sus distritos siguiendo el ejemplo de los dos estados más poblados.

Los expertos señalan que este ciclo podría convertirse en la norma: cada cambio en un estado genera una reacción en otro, perpetuando una dinámica en la que los partidos buscan neutralizarse mutuamente a través de los mapas electorales.

El fenómeno se ve impulsado por la tecnología, que permite a cualquier persona con acceso a internet elaborar mapas altamente detallados con base en datos partidistas.

Esto hace más difícil controlar la manipulación incluso en estados con regulaciones estrictas, como Carolina del Norte, donde se descubrió que legisladores utilizaron “mapas conceptuales” externos para alterar el proceso oficial.

Soluciones posibles, pero limitadas

Existen alternativas para frenar el gerrymandering, aunque ninguna parece definitiva. Entre ellas se encuentran:

  • Directrices claras que limiten el uso de datos partidistas en la creación de distritos.
  • Reglas que reduzcan la fragmentación de ciudades o condados al trazar las líneas.
  • Demandas judiciales, principalmente a nivel estatal, contra mapas discriminatorios o injustos.
  • Comisiones independientes de redistribución, que han mostrado producir mapas más competitivos y menos sesgados.

Las comisiones, de hecho, gozan de amplio respaldo público y han generado resultados positivos en varios estados.

Sin embargo, el caso de California muestra que incluso estos mecanismos pueden ceder ante presiones políticas si no existe un marco nacional que los respalde.

La prohibición del gerrymandering como una solución

La única solución estructural sería una reforma a nivel federal, como la prohibición nacional del gerrymandering o un sistema de representación proporcional.

Sin embargo, ambas opciones parecen poco probables: la primera enfrentaría resistencias en el Senado y la segunda choca con la tradición política estadounidense.

Por ahora, todo indica que la “guerra” por la redistribución de distritos apenas comienza y que los próximos años traerán nuevas batallas legales y políticas en varios estados.

Como advertían los padres fundadores, las facciones buscan perpetuar su poder, y el gerrymandering se ha convertido en su arma predilecta.

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