¿Huracanes en pausa o falsa calma? El Niño amenaza con alterar la temporada 2026 en el Atlántico

Publicado el18/03/2026 a las 13:06
- Huracanes en el Atlántico 2026
- Posible El Niño fuerte
- Florida y Texas atentos
Un cambio significativo en el clima global está en marcha mientras el Pacífico tropical abandona gradualmente La Niña y se encamina hacia un posible episodio de El Niño.
Este giro podría modificar de forma importante la temporada de huracanes del Atlántico en 2026, generando expectativas divididas entre expertos y autoridades.
Los más recientes análisis del Centro de Predicción Climática de la NOAA y del Instituto Internacional de Investigación indican que La Niña se está debilitando rápidamente.
En su lugar, condiciones neutrales podrían instalarse en el corto plazo, antes de que El Niño tome fuerza en los próximos meses.
Señales claras de un El Niño en formación

La NOAA ya emitió una alerta ante la posibilidad de que se desarrollen condiciones típicas de El Niño en el transcurso de los próximos seis meses.
Una extensa masa de agua cálida bajo la superficie del Pacífico se desplaza hacia el este, fenómeno que suele anticipar un aumento acelerado de las temperaturas marinas.
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Actualmente existe cerca de un 62% de probabilidad de que El Niño se consolide entre junio y agosto.
Algunos modelos climáticos globales incluso proyectan que podría convertirse en un evento fuerte o muy fuerte hacia finales del verano o comienzos del otoño.
Estados más expuestos ante cualquier escenario
Si bien El Niño suele reducir la actividad ciclónica en el Atlántico, el riesgo no desaparece para los estados costeros.
Florida, Texas, Luisiana, Mississippi y Alabama siguen siendo históricamente vulnerables ante cualquier tormenta que logre desarrollarse.
En el sureste, estados como Georgia y las Carolinas también podrían enfrentar impactos si se presenta al menos un sistema significativo.
Incluso en temporadas menos activas, basta un solo huracán para generar daños severos en comunidades costeras y zonas bajas.
El choque entre vientos hostiles y mares cálidos
En términos generales, El Niño aumenta la cizalladura del viento sobre el Atlántico, dificultando que las tormentas se organicen y ganen fuerza.
Además, promueve una atmósfera más estable que limita la formación de sistemas tropicales intensos.
Sin embargo, las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico se mantienen cerca o ligeramente por encima del promedio.
Ese calor adicional actúa como combustible para las tormentas, creando un escenario de tensión entre factores que inhiben y factores que favorecen la actividad ciclónica.
¿Menos huracanes o temporada engañosa?
En 2023 se observó una situación comparable, donde aguas excepcionalmente cálidas compensaron parcialmente los efectos de El Niño.
Aunque los patrones históricos asocian este fenómeno con menos tormentas, el peligro nunca se reduce a cero.
El momento en que se consolide El Niño será determinante: si se fortalece a mediados del verano, podría frenar la temporada alta.
Si la transición es lenta, junio y julio podrían abrir una ventana temprana para sistemas tropicales antes de que los vientos hostiles dominen el Atlántico.
Recomendaciones ante la incertidumbre climática
Ante este panorama cambiante, autoridades recomiendan a la población costera no bajar la guardia pese a proyecciones que apunten a menor actividad.
Es fundamental revisar planes familiares de emergencia, asegurar techos y ventanas, y verificar pólizas de seguro antes del inicio oficial de la temporada.
También se aconseja preparar kits con agua, alimentos no perecederos, linternas y baterías, especialmente en Florida, Texas y Luisiana.
La evolución de los modelos en primavera y verano ofrecerá mayor claridad, pero la preparación anticipada sigue siendo la mejor defensa frente a una temporada que podría sorprender, señaló ‘Fox Weather‘.