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¿Qué es más dañino: fumar o vapear? Esto dicen los médicos

Descubre si fumar o vapear causa más daño, qué riesgos comparten ambos hábitos y por qué ninguno es seguro para tu salud.
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¿Qué es más dañino: fumar o vapear? Esto dicen los médicos

Millones de personas han sustituido el cigarrillo tradicional por los vapeadores convencidas de que representan una opción menos perjudicial para la salud.

Sin embargo, especialistas en neumología y cardiología advierten que esa percepción puede ser engañosa y que ninguno de los dos hábitos está libre de riesgos.

Aunque el tabaco continúa siendo una de las principales causas de enfermedades prevenibles, el creciente uso de cigarrillos electrónicos ha abierto nuevas preocupaciones entre los expertos.

Si bien el vapeo elimina la combustión del tabaco, introduce otras sustancias químicas que también pueden afectar los pulmones, el corazón y favorecer una fuerte dependencia a la nicotina.

Fumar o vapear: Conoce los verdaderos riesgos y daños de cada uno

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FOTO: Shutterstock

¿Qué hace más daño: fumar o vapear?

La respuesta de los especialistas no es tan simple como elegir uno sobre otro.

De acuerdo con médicos de Hartford HealthCare, Banner Health, Ribera Salud y Blue Cross Blue Shield of Mexico, ambos productos dañan la salud, aunque lo hacen de formas diferentes y con distintos niveles de evidencia científica.

El cigarrillo convencional libera más de 7,000 sustancias químicas durante la combustión, muchas de ellas cancerígenas, responsables de enfermedades pulmonares, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer que han sido ampliamente documentados durante décadas.

El vapeo, por su parte, evita la combustión, pero genera un aerosol que contiene nicotina y otros compuestos potencialmente peligrosos.

Entre ellos destacan formaldehído, diacetilo, acroleína, benceno, metales pesados y, en algunos productos, acetato de vitamina E, un ingrediente que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han relacionado con lesiones pulmonares graves.

En términos generales, los expertos resumen las diferencias así:

Fumar: provoca daños ampliamente comprobados en pulmones, corazón, cerebro y prácticamente todo el organismo.

Vapear: mantiene la adicción a la nicotina y expone al cuerpo a sustancias cuyos efectos completos todavía continúan investigándose.

Ambos: aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, por lo que ninguno puede considerarse una opción segura.

Tres razones por las que el vapeo puede generar una adicción mayor

Uno de los principales llamados de atención proviene de Hartford HealthCare. El neumólogo Steven Thau, jefe de la división de Medicina Pulmonar, sostiene que los cigarrillos electrónicos fueron diseñados para facilitar un consumo más constante que el cigarrillo tradicional.

Según el especialista, existen tres factores que favorecen una dependencia más intensa.

  • La nicotina se absorbe con mayor rapidez, especialmente mediante las sales de nicotina utilizadas en muchos dispositivos.
  • Los sabores dulces y frutales hacen el producto más atractivo, favoreciendo un consumo frecuente.
  • La facilidad para vapear prácticamente en cualquier lugar aumenta el número de inhalaciones durante el día sin que el usuario sea plenamente consciente.

El doctor Thau advierte que esta combinación incrementa el potencial adictivo de los vapeadores.

«Los fabricantes optaron por hacer que el vapeo fuera más adictivo. No hay manera de que esto sea bueno para los pulmones», afirma el especialista.

Los efectos no solo afectan a los pulmones

El impacto del vapeo tampoco se limita al sistema respiratorio.

El cardiólogo intervencionista Michel Corban, de Banner Health, explica que tanto la nicotina como otras sustancias presentes en el vapor pueden afectar directamente al sistema cardiovascular.

La nicotina eleva la presión arterial, incrementa la frecuencia cardíaca y reduce el flujo sanguíneo hacia distintos órganos, aumentando el riesgo de sufrir complicaciones graves.

Un estudio citado por Banner Health encontró que, frente a quienes no utilizan cigarrillos electrónicos, los usuarios presentaron:

  • 34 % más probabilidades de sufrir un ataque cardíaco.
  • 25 % más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.
  • 55 % más probabilidades de presentar ansiedad o depresión.

En los pulmones, los especialistas también relacionan el vapeo con un mayor riesgo de asma, bronquitis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y lesiones pulmonares asociadas al uso de cigarrillos electrónicos.

Los jóvenes concentran la mayor preocupación

Los expertos coinciden en que adolescentes y adultos jóvenes representan el grupo más vulnerable frente al crecimiento del vapeo.

Los CDC señalan que los cigarrillos electrónicos se mantienen desde 2014 como el producto de tabaco más utilizado entre los jóvenes en Estados Unidos, impulsados por sabores atractivos, diseños discretos y la falsa idea de que son menos dañinos que el cigarrillo tradicional.

El doctor Thau advierte que iniciar el consumo durante la adolescencia puede tener consecuencias especialmente graves para unos pulmones que todavía están en desarrollo.

Además del daño respiratorio, la nicotina puede alterar el desarrollo cerebral, favorecer una dependencia temprana y aumentar la probabilidad de consumir otros productos con tabaco en el futuro.

¿Qué ocurre cuando se deja de fumar o vapear?

Aunque los efectos del cigarrillo y del vapeo no son exactamente iguales, los especialistas coinciden en que abandonar cualquiera de los dos hábitos genera beneficios para la salud desde las primeras semanas.

El organismo comienza a recuperarse gradualmente y disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Los expertos destacan algunos cambios que pueden aparecer al dejar ambos productos:

  • Mejora la respiración y aumenta la capacidad pulmonar con el paso del tiempo.
  • Disminuye el riesgo cardiovascular, al reducir la exposición a la nicotina y otras sustancias tóxicas.
  • Se fortalece la función pulmonar, lo que puede traducirse en menos tos y menor sensación de falta de aire.
  • Aumenta la energía para realizar actividades cotidianas y ejercicio.
  • Se reduce la dependencia a la nicotina, especialmente cuando el abandono se acompaña de apoyo médico y tratamientos adecuados.

Los especialistas recuerdan que dejar de fumar o vapear no siempre es sencillo debido a la dependencia física y psicológica que generan ambos productos.

Por ello, recomiendan buscar ayuda profesional y utilizar tratamientos con respaldo científico en lugar de sustituir un hábito por otro.

¿Sirven realmente para dejar de fumar?

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FOTO: Shutterstock

Aunque muchas personas recurren al vapeo con la esperanza de abandonar el cigarrillo convencional, los especialistas recuerdan que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no ha aprobado los cigarrillos electrónicos como tratamiento para dejar de fumar.

Diversas investigaciones muestran que una parte importante de los usuarios termina utilizando ambos productos al mismo tiempo, prolongando la dependencia en lugar de eliminarla.

Los médicos recomiendan acudir a tratamientos respaldados por evidencia científica, como terapias de reemplazo con nicotina, medicamentos aprobados por la FDA, apoyo psicológico y programas especializados para dejar de fumar.

El mensaje de los especialistas es claro: la discusión no debería centrarse en cuál de los dos productos hace menos daño, sino en abandonar por completo el consumo de nicotina inhalada. Dejar tanto el cigarrillo como el vapeo permite mejorar la respiración, reducir el riesgo cardiovascular y comenzar la recuperación progresiva del organismo desde las primeras semanas.

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Advertencia: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico u otro profesional de la salud. Si fumas, vapeas o deseas dejar cualquiera de estos hábitos, consulta con un especialista para recibir orientación personalizada.

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¿Qué opinas? ¿Crees que el vapeo es realmente una alternativa más segura que el cigarrillo o ambos representan un riesgo similar para la salud? 

Fuentes: Hartford HealthCare / Banner Health, Ribera Salud/ Blue Cross Blue Shield of Mexico

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