“Fui a retirarme el DIU y me amputaron las piernas”: el caso de Vanessa Dib y una cadena de negligencias médicas

Publicado el14/01/2026 a las 14:29
- Vanessa perdió ambas piernas
- Negligencia médica documentada
- CNDH exige reparación integral
El caso de Vanessa Dib se ha convertido en uno de los ejemplos más graves de presunta negligencia médica en México.
Ocho años después de un procedimiento ginecológico que debía ser sencillo, la mujer perdió ambas piernas, su útero y un ovario.
Su testimonio, retomado recientemente en una entrevista, reabrió el debate sobre los protocolos médicos, los diagnósticos tardíos y la responsabilidad institucional en la atención a pacientes.
Vanessa Dib expone un caso de negligencia médica
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El contexto
Vanessa Dib, de 31 años, acudió a una clínica en Querétaro para retirarse un Dispositivo Intrauterino que se encontraba traslocado.
Lo que debía ser una intervención rutinaria terminó convirtiéndose en una emergencia médica de consecuencias irreversibles.
Ella misma resumió su experiencia con una frase que ha generado impacto: “Fui a retirarme el DIU y me amputaron las piernas”.
Qué ocurrió durante el procedimiento
De acuerdo con su testimonio, el DIU fue retirado utilizando pinzas, sin que antes se le practicaran estudios de imagen como ultrasonido o rayos X.
Estos estudios son fundamentales para confirmar la posición del dispositivo y reducir riesgos durante su extracción.
Aunque el procedimiento fue considerado exitoso en un primer momento, la falta de protocolos adecuados marcó el inicio de una serie de complicaciones.
El error que agravó su estado de salud
Tres días después del retiro del DIU, Vanessa regresó a una clínica debido a un fuerte dolor lumbar.
Sin realizarle estudios adicionales, fue diagnosticada con lumbalgia aguda.
Su estado continuó deteriorándose, lo que la llevó a acudir a una sala de urgencias, donde ya presentaba una pérdida considerable de sangre y una deshidratación severa.
La emergencia médica
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Durante su hospitalización, Vanessa fue intubada, conectada a respiración mecánica y recibió una transfusión sanguínea.
Posteriormente sufrió un paro cardíaco que requirió maniobras de reanimación durante aproximadamente 30 minutos.
Ante la gravedad de la infección, los médicos decidieron extirparle el útero y un ovario.
La amputación de ambas piernas
La infección, atribuida a una bacteria hospitalaria, continuó avanzando.
Como medida extrema para salvarle la vida, los médicos determinaron la amputación de ambas piernas.
Esta decisión, aunque médica, ocurrió después de una atención que fue calificada posteriormente como inadecuada.
La intervención de la CNDH
Tras analizar el caso, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación en la que concluyó que la atención brindada a Vanessa no fue oportuna ni adecuada.
El organismo advirtió que la víctima puede enfrentar trastornos fisiológicos secundarios, alteraciones en su función sexual y afectaciones psicológicas derivadas de la negligencia médica.
Lo que exige la recomendación
En su resolución, la CNDH estableció de forma textual:
“El IMSS deberá otorgar a la víctima, de forma vitalicia, la atención médica que requiera como consecuencia de la discapacidad permanente y las secuelas que esta le genere, y deberá proporcionar todos los dispositivos de prótesis requeridos que le permitan su desplazamiento adecuado”.
El fondo del caso
El caso de Vanessa Dib no solo evidencia una tragedia personal, sino también las fallas estructurales en la atención médica.
Su historia sigue siendo un recordatorio de las consecuencias que puede tener un diagnóstico erróneo y una atención tardía, así como de la importancia de garantizar el derecho a una atención médica segura y digna.
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FUENTE: El Heraldo de México