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Una fiscal asesinada, pescadores desaparecidos y una operación secreta de la CIA: las preguntas que siguen abiertas en Ecuador

Alexandra Bravo investigaba ataques contra pescadores ecuatorianos antes de ser asesinada. Nuevas investigaciones apuntan a una operación secreta de EE.UU.
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Una fiscal asesinada, pescadores desaparecidos y una operación secreta de la CIA: las preguntas que siguen abiertas en Ecuador
Foto Ecuador & USA Armed Forces Operation

El 14 de junio de 2026, la fiscal ecuatoriana Gloria Alexandra Bravo Cedeño salió de una cafetería en el centro de Manta junto a su hermana, Olinda. Mientras caminaban hacia un vehículo, un hombre armado se acercó y disparó repetidamente.

Las dos murieron.

Bravo llevaba más de 15 años trabajando como fiscal en Manabí, una de las provincias más golpeadas por la violencia criminal en Ecuador. Había investigado homicidios, secuestros, sicariatos y delincuencia organizada. Su asesinato tampoco ocurrió en un vacío: Human Rights Watch señala que fue la tercera fiscal asesinada en Manta desde 2022. Medios ecuatorianos como Primicias y El Universo documentaron el crimen y su trayectoria. Human Rights Watch

La Fiscalía ecuatoriana describió inicialmente el asesinato como una represalia contra el trabajo de la institución frente a estructuras criminales. El Universo

Pero entre los casos que Bravo investigaba antes de morir había uno extraordinario.

Intentaba determinar qué había ocurrido con varias embarcaciones pesqueras ecuatorianas atacadas o desaparecidas en aguas del Pacífico, cerca de las islas Galápagos.

En aquel momento no estaba claro quién estaba detrás de esos ataques.

Ahora sabemos bastante más.

Tres barcos y un misterio en el Pacífico

Entre enero y marzo de 2026, tres embarcaciones ecuatorianas —Fiorella, Negra Francisca Duarte II y Don Maca— sufrieron incidentes extraordinarios mientras navegaban entre la costa ecuatoriana y las Galápagos.

La Fiorella desapareció en enero. Dos miembros de su tripulación sobrevivieron, pero ocho pescadores siguen desaparecidos.

Los casos de la Negra Francisca Duarte II y el Don Maca fueron aún más extraños.

Sobrevivientes dijeron que sus embarcaciones habían sido atacadas con drones cargados con explosivos. Algunos resultaron gravemente heridos.

Según sus testimonios, después aparecieron hombres armados, vestidos con uniformes de estilo militar. Los pescadores dijeron que fueron esposados, encapuchados y detenidos. Varios de los hombres que los custodiaban hablaban inglés.

Human Rights Watch investigó los tres casos y sostuvo que existían indicios de participación estadounidense. Primicias también reportó las conclusiones de la organización en Ecuador. Primicias

Pero durante meses nadie pudo responder una pregunta fundamental:

¿Quién estaba atacando estos barcos?

The New York Times siguió las pistas

En agosto, The New York Times publicó una extensa investigación sobre los pescadores ecuatorianos y los misteriosos ataques.

Sus periodistas reconstruyeron los incidentes utilizando testimonios, imágenes, datos disponibles y otras evidencias. Los sobrevivientes describieron hombres armados, drones y personal que hablaba inglés y portaba elementos que asociaron con Estados Unidos.

Pero todavía faltaba una pieza fundamental: identificar quién estaba detrás de la operación.

Un día después apareció una respuesta mucho más inquietante.

The Washington Post: un programa clandestino de la CIA

El 13 de agosto, The Washington Post publicó una investigación que vinculó los misteriosos ataques con un programa encubierto de la CIA autorizado como parte de la expansión de las operaciones estadounidenses contra organizaciones criminales transnacionales. The Washington Post

El periódico encontró además una pista particularmente importante.

Datos de seguimiento aéreo mostraron que un avión de vigilancia identificado como FENIX 701 voló hacia la zona donde se encontraba la Fiorella los días 17, 18 y 20 de enero.

El 20 de enero —el mismo día en que se perdió contacto con la embarcación— el avión recorrió unas 750 millas en dirección a su ubicación antes de desaparecer temporalmente de los sistemas públicos de seguimiento.

Aproximadamente dos horas y media después de que la aeronave aterrizara nuevamente en El Salvador, la Fiorella transmitió su ubicación por última vez. The Washington Post

Eso no demuestra qué ocurrió con el barco ni con sus ocho tripulantes.

Pero la investigación del Post transformó sustancialmente la historia.

Lo que inicialmente parecía depender de los extraordinarios testimonios de un grupo de pescadores ecuatorianos ahora tenía evidencia adicional que apuntaba hacia una operación clandestina estadounidense.

El periódico también reportó que Trump había concedido nuevas facultades a la CIA para combatir el narcotráfico, incluida una autorización para operaciones encubiertas contra organizaciones criminales transnacionales y el uso de fuerza letal. The Washington Post

La fiscal que hacía preguntas

Antes de que The New York Times y The Washington Post publicaran sus investigaciones, Alexandra Bravo ya intentaba determinar qué había sucedido.

Aquí aparece una fuente particularmente importante.

Human Rights Watch habló directamente con ella.

En mayo, aproximadamente un mes antes de su asesinato, investigadores de la organización entrevistaron a Bravo sobre el caso de la Fiorella.

La fiscal explicó que había abierto una investigación y solicitado información a diferentes autoridades.

Semanas después fue asesinada.

Su muerte inmediatamente produjo una pregunta inevitable: ¿tenía su asesinato alguna relación con la investigación?

Hasta ahora, no existe evidencia pública que permita afirmarlo.

Bravo llevaba otros casos relacionados con homicidios, secuestros y crimen organizado en una región extremadamente violenta. Las autoridades ecuatorianas han descrito su asesinato dentro del contexto de represalias de estructuras criminales contra fiscales. Primicias

Human Rights Watch también advierte sobre ese contexto. Bravo fue la tercera fiscal asesinada en Manta desde 2022. Human Rights Watch

Por eso sería irresponsable afirmar que Estados Unidos, la CIA o alguien relacionado con las operaciones marítimas tuvo participación en su asesinato.

No hay evidencia pública que lo demuestre.

Pero eso tampoco elimina las preguntas.

Lo que sabemos —y lo que todavía no sabemos

Sabemos que Alexandra Bravo fue asesinada.

Sabemos que investigaba al menos uno de estos casos porque Human Rights Watch habló directamente con ella sobre la investigación.

Sabemos que pescadores ecuatorianos denunciaron ataques con drones y detenciones por hombres armados que hablaban inglés.

Sabemos que investigaciones periodísticas posteriores encontraron evidencia adicional relacionada con esos ataques.

Y sabemos que The Washington Post terminó vinculándolos con un programa clandestino de la CIA. The Washington Post

Lo que no sabemos es igualmente importante.

No sabemos qué ocurrió con los ocho tripulantes desaparecidos de la Fiorella.

No sabemos exactamente quién tomó las decisiones operativas detrás de cada ataque.

Y no existe evidencia pública que establezca una conexión entre esas operaciones y el asesinato de Bravo.

La diferencia entre lo comprobado, lo probable y lo desconocido es esencial en una historia como esta.

Pero el contexto estadounidense también cambió

Esta historia adquiere otra dimensión cuando se analiza dentro de la política que Donald Trump está construyendo para el hemisferio occidental.

No es necesario interpretar sus intenciones. El presidente y su administración las han expresado públicamente.

En diciembre de 2025, Trump anunció formalmente lo que denominó un “Trump Corollary” a la Doctrina Monroe.

La Casa Blanca dijo que Estados Unidos estaba reafirmando una doctrina que establece el liderazgo estadounidense en el hemisferio occidental.

Trump declaró que su gobierno estaba “restableciendo el dominio marítimo estadounidense” y afirmó que “el liderazgo estadounidense está regresando con más fuerza que nunca”. The White House

Pero quizás el documento más importante sea la propia Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Allí, la administración Trump establece entre sus objetivos para el hemisferio impedir incursiones de potencias consideradas hostiles, asegurar cadenas de suministro y garantizar a Estados Unidos acceso continuo a lugares estratégicos.

Después establece explícitamente cómo piensa conseguirlo:

Estados Unidos “afirmará y hará cumplir” un “Trump Corollary” a la Doctrina Monroe. The White House

Es una formulación extraordinariamente directa de la política estadounidense hacia las Américas.

“Estamos reafirmando el poder estadounidense”

Trump fue todavía más explícito ante las Naciones Unidas el 22 de septiembre.

Declaró que Estados Unidos no permitiría que amenazas contra el país consiguieran establecerse “en ninguna parte del hemisferio occidental” y advirtió que utilizaría su poder militar cuando considerara amenazados los intereses vitales estadounidenses.

Luego resumió la doctrina:

“Estamos reafirmando el poder estadounidense, incluido el poder militar estadounidense cuando sea necesario, en nuestra región”. The White House

La estrategia no existe solamente sobre el papel.

Estados Unidos ha ampliado las facultades de la CIA contra organizaciones criminales transnacionales, aumentado operaciones antinarcóticos y realizado ataques contra embarcaciones que considera vinculadas al tráfico de drogas. La investigación del Washington Post describe el programa de la CIA cerca de Ecuador como una fase clandestina y separada de las operaciones militares reconocidas públicamente. The Washington Post

Y el giro hacia América Latina continúa.

Esta semana, la administración Trump decidió redirigir $52 millones en asistencia militar originalmente destinada a países de Europa y Medio Oriente hacia Ecuador, Colombia, Panamá y Perú.

El Departamento de Estado justificó la decisión como parte de una política exterior que vuelve a priorizar el hemisferio occidental y la lucha contra el “narcoterrorismo”. The Washington Post

Una pregunta que va más allá de Ecuador

Desde la perspectiva de la administración Trump, existe una lógica clara detrás de esta estrategia.

Los carteles transnacionales transportan drogas hacia Estados Unidos, operan a través de fronteras nacionales y aprovechan instituciones débiles, corrupción y rutas marítimas. Washington argumenta que combatirlos requiere utilizar herramientas militares, de inteligencia, diplomáticas y económicas que anteriormente estaban reservadas para otras amenazas.

Pero para América Latina existe otra pregunta.

¿Qué ocurre cuando esa lucha comienza a incluir ataques militares, operaciones clandestinas de inteligencia y una doctrina presidencial que establece explícitamente que Estados Unidos debe “afirmar y hacer cumplir” su primacía estratégica en el hemisferio?

Nada de lo conocido hasta ahora demuestra que la CIA, el gobierno estadounidense o las operaciones investigadas por Alexandra Bravo hayan tenido relación alguna con su asesinato.

Ese límite entre lo que sabemos y lo que todavía no sabemos es fundamental.

Pero tampoco puede ignorarse la secuencia.

Tres embarcaciones ecuatorianas fueron atacadas o desaparecieron. Sobrevivientes describieron drones y hombres armados que hablaban inglés. Una fiscal comenzó a investigar. Esa fiscal fue asesinada. Human Rights Watch confirmó que había hablado con ella sobre el caso pocas semanas antes de su muerte.

Posteriormente, investigaciones de The New York Times y The Washington Post encontraron nueva evidencia sobre los ataques, y el Post los vinculó con un programa clandestino de la CIA.

Todo ello ocurre mientras el presidente de Estados Unidos proclama una nueva versión de la Doctrina Monroe, su Estrategia de Seguridad Nacional promete “afirmarla y hacerla cumplir” y Trump declara públicamente que Estados Unidos está “reafirmando el poder estadounidense” en el hemisferio. The White House

Eso deja una pregunta que probablemente será cada vez más importante para Ecuador y para el resto de América Latina:

Ante el impulso declarado de esta administración por reafirmar el control, el poder y la primacía de Estados Unidos en las Américas, ¿lo ocurrido frente a las costas de Ecuador fue un episodio excepcional, o estamos viendo las primeras señales de una tendencia mucho más oscura para los próximos años?

Por ahora, ocho pescadores siguen desaparecidos.

Y el asesinato de la fiscal que intentaba averiguar qué les ocurrió sigue sin esclarecerse.


Fuentes utilizadas

The Washington Post — 13 de agosto de 2026: Covert CIA program said to be behind mysterious attacks on Galápagos boats. Es la investigación central que vincula los ataques con un programa encubierto de la CIA y analiza FENIX 701, testimonios de sobrevivientes y la expansión de las facultades clandestinas de la agencia. The Washington Post

The New York Times — agosto de 2026: investigación de Maria Abi-Habib, Riley Mellen, José María León Cabrera y Christiaan Triebert sobre los ataques contra los pescadores ecuatorianos. La página del Times no fue accesible directamente durante esta revisión, por lo que no usaría ninguna afirmación exclusiva del Times sin verificarla contra el original antes de publicación. The New York Times

Human Rights Watch — 16 de junio de 2026: Ecuador: Prosecutor Shot and Killed. Confirma el asesinato de Bravo, su historial profesional y que fue la tercera fiscal asesinada en Manta desde 2022. Human Rights Watch

Human Rights Watch — julio de 2026: investigación sobre la cooperación de seguridad entre Estados Unidos y Ecuador y los ataques contra Fiorella, Negra Francisca Duarte II y Don Maca. Sus conclusiones también fueron recogidas por medios ecuatorianos. Primicias

The White House — 2 de diciembre de 2025: Presidential Message on the Anniversary of the Monroe Doctrine. Fuente primaria para el “Trump Corollary”, la reivindicación del liderazgo estadounidense en el hemisferio y el “dominio marítimo estadounidense”. The White House

The White House — National Security Strategy 2025: fuente primaria particularmente importante. Define los intereses estadounidenses en el hemisferio y declara que Washington “assert and enforce” el Trump Corollary a la Doctrina Monroe. The White House

The White House — discurso de Trump ante Naciones Unidas, 22 de septiembre de 2026: fuente primaria de la declaración de Trump sobre “reafirmar el poder estadounidense”, incluido el poder militar, en el hemisferio. The White House

The Washington Post — 1 de octubre de 2026: reportaje sobre la decisión de redirigir $52 millones de asistencia militar hacia Ecuador, Colombia, Panamá y Perú y la justificación del Departamento de Estado de priorizar nuevamente el hemisferio occidental. The Washington Post

Primicias — 14 de junio de 2026: Quién era Alexandra Bravo, la fiscal asesinada en Manta. Documenta su asesinato, trayectoria profesional y casos que manejaba. Primicias

Primicias — 14 de junio de 2026: Lo que se sabe del asesinato de la fiscal Alexandra Bravo en Manta. Recoge la investigación inicial y la posición de la Fiscalía ecuatoriana. Primicias

Primicias — 21 de julio de 2026: cobertura ecuatoriana de las conclusiones de Human Rights Watch sobre la posible participación estadounidense en los ataques a las tres embarcaciones. Primicias

El Universo — 14 de junio de 2026: cobertura contemporánea del asesinato de Alexandra Bravo y su hermana en Manta. El Universo

El Universo — 14 de junio de 2026: cobertura del pronunciamiento de la Fiscalía General del Estado, que calificó el crimen como una represalia vinculada a la lucha de la institución contra estructuras delictivas. Eso representa la posición de la Fiscalía, no una conclusión judicial sobre el móvil.