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Trump rediseña la Casa Blanca al estilo Mar-a-Lago

Donald Trump rediseña la Casa Blanca con oro, mármol y toques personales. Desde un nuevo patio de piedra hasta retratos dorados.
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Donald Trump rediseña la Casa Blanca con oro, mármol y toques personales. Desde un nuevo patio de piedra hasta retratos dorados.
FOTO: SHUTTERSTOCK
  • Trump rediseña la Casa Blanca al estilo Mar-a-Lago.
  • La estética Mar-a-Lago llega a Washington.
  • Trump instala banderas y decora con 24K.

Oro, banderas gigantes y mármol: la estética maximalista de Trump en el poder.

Seis meses después de regresar a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha emprendido una remodelación total del edificio presidencial, marcada por su conocida fascinación por el lujo dorado, los símbolos patrióticos y su sello personal en cada rincón.

“Lo elegí todo yo mismo”, declaró con orgullo al hablar del nuevo aspecto del Despacho Oval y otras áreas.

La nueva decoración incluye apliques dorados en la chimenea, espejos dorados, jarrones y bandejas de postre estilo Rococó procedentes de Londres y Francia, y retratos enmarcados en oro de expresidentes.

Trump rediseña la Casa Blanca al estilo Mar-a-Lago

Trump también ha ordenado instalar medallones decorativos en los techos, un reloj de pie en la Sala del Gabinete, y una pintura suya junto a Abraham Lincoln y Ronald Reagan, obra del artista Dick Bobnick, colgada en un pasillo cercano.

Como si se tratara de una de sus propiedades personales, el mandatario aseguró que el rediseño lo inspira:

“Esto mantiene mis jugos inmobiliarios fluyendo”.

Así lo informó USA TODAY.

El jardín de rosas, convertido en patio de piedra

Entre los cambios más notables está la transformación del icónico Jardín de Rosas. Trump ordenó remover completamente el césped y reemplazarlo con un patio de piedra, similar al que tiene en su propiedad Mar-a-Lago.

La obra, según confirmó, fue financiada por una organización sin fines de lucro que previamente aportó a la restauración del Monumento a Washington tras el terremoto de 2011.

El presidente también anunció planes para construir un salón de baile en la Casa Blanca, y en junio mandó instalar dos astas de bandera de 88 pies de altura (unos 27 metros) en los jardines norte y sur.

El costo de cada asta, estimado en $50,000, fue asumido por él mismo, según dijo.

Durante la visita del primer ministro canadiense Mark Carney, Trump presumió los cambios: “Están viendo el Despacho Oval nuevo y mejorado, cada vez más hermoso, hecho con amor… y oro de 24 quilates”.

En una entrevista previa, Trump confesó que ha pasado muchas horas revisando objetos decorativos en la bóveda de la Casa Blanca. “A veces me gustan más los marcos que los cuadros”, dijo, señalando su obsesión por elegir los marcos “correctos en tamaño y estilo”.

Un legado de opulencia: el oro como símbolo de poder

El gusto de Trump por el oro no es nuevo. Según Barbara Res, ex vicepresidenta de la Trump Organization, el magnate siempre ha buscado dar una impresión de lujo y clase con acabados dorados o metálicos pulidos en sus propiedades, desde el Trump Tower hasta hoteles y casinos.

Incluso en la década de 1980, al remodelar su ático en Manhattan, Trump contrató al renombrado diseñador Angelo Donghia, quien trató de moderar el brillo introduciendo detalles dorados más sutiles.

“No era normal, pero era casi normal”, recordó Res entre risas.

Tras un viaje a Rusia en los años 80, en el que visitó palacios como el Hermitage, Trump intensificó su preferencia por los interiores recargados. “Contrató a un decorador de suites de casinos para remodelar su apartamento. Lleno de oro y espejos”, relató Res.

Ese estilo ahora se traslada sin filtros a la sede del poder ejecutivo de EE. UU. En reuniones recientes en la Sala del Gabinete, Trump hablaba entusiasmado sobre el dorado en los marcos, los detalles del techo y la posición perfecta de las banderas.

Un ejemplar de la Declaración de Independencia decora la pared del Despacho Oval, enmarcado por cortinas de terciopelo azul y una barra dorada.

El rediseño también tiene elementos más personales: cuadros nuevos, listones de campañas militares en las banderas y recuerdos que evocan su historia política. “Queremos que todo luzca bello, fuerte, americano”, habría dicho a su equipo.

Renovar para dejar huella: Trump y su legado visual

Donald Trump rediseña la Casa Blanca con oro, mármol y toques personales. Desde un nuevo patio de piedra hasta retratos dorados.
FOTO: SHUTTERSTOCK. Trump rediseña la Casa Blanca

Los presidentes estadounidenses históricamente han dejado su huella decorativa en la Casa Blanca. Franklin D. Roosevelt construyó una piscina para su terapia física. Richard Nixon mandó instalar una bolera.

Barack Obama, en cambio, optó por un estilo sobrio, con bustos de líderes de derechos civiles y paredes discretamente decoradas.

Trump ha ido mucho más allá: ha impuesto su marca personal de lujo exuberante como símbolo de su presidencia.

Para algunos críticos, se trata de un acto narcisista que busca transformar el símbolo de la democracia en una extensión de sus propiedades privadas. Para sus seguidores, es simplemente una expresión auténtica de su estilo y visión de grandeza.

La historia juzgará si estos cambios permanecerán o serán revertidos por futuros presidentes. Mientras tanto, Trump parece disfrutar cada detalle, cada acabado, cada centímetro de dorado: “Soy un hombre de marcos. A veces, el marco dice más que el cuadro”, afirmó con una sonrisa.

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