Michael Jordan y NASCAR ponen fin al juicio por monopolio

Publicado el 12/12/2025 a las 20:12
Michael Jordan y la organización NASCAR alcanzaron un acuerdo que pone fin al proceso legal que ambos libraban desde 2024, luego de que el exastro de los Chicago Bulls acusara al organismo de prácticas monopólicas relacionadas con los contratos de fletamento.
El conflicto, que amenazaba con transformar la estructura competitiva y financiera del automovilismo estadounidense, concluyó de manera favorable para los equipos demandantes.
El abogado de los demandantes, Jeffrey Kessler, confirmó que la resolución “beneficiará a la industria en el futuro”, un mensaje que da por cerrado uno de los litigios más relevantes en la historia reciente de NASCAR.
Jordan y Hamlin recuperan sus fletamentos y logran concesiones clave

Jordan y su socio, el piloto Denny Hamlin, habían presentado la demanda en calidad de copropietarios del equipo 23XI Racing, junto al también demandante Front Row Motorsports.
Ambos equipos alegaron que NASCAR obligaba a los participantes a aceptar contratos de fletamento con condiciones demasiado restrictivas, violando así la ley antimonopolio al limitar la competencia mediante cláusulas de exclusividad y control excesivo sobre ingresos y acceso a las carreras.
Uno de los puntos centrales del pleito era la pérdida de tres fletamentos durante el litigio. Como parte del acuerdo, 23XI y Front Row los recuperarán, mientras que el resto de los equipos también recibirán al menos un fletamento permanente y beneficios adicionales en el reparto de ingresos.
Se trata de un avance que responde a una de las principales exigencias de la demanda original.
A las afueras del juzgado, Jordan declaró que el deporte solo puede crecer si se logra una relación equilibrada entre equipos y organización.
A su juicio, el acuerdo representa justamente ese objetivo compartido.
Cómo nació el conflicto y por qué amenazaba con cambiar el deporte

23XI y Front Row eran los dos únicos equipos que se negaron a firmar los nuevos contratos de fletamento renegociados en 2024.
Ambos argumentaban que el modelo financiero de NASCAR resultaba injusto y hacía insostenible la operación de equipos que, en muchos casos, trabajan con pérdidas elevadas.
De acuerdo con el testimonio de Hamlin durante el juicio, poner un auto en pista durante una temporada de 38 carreras puede costar cerca de 20 millones de dólares, sin contar gastos adicionales como salarios o costos de operaciones comerciales.
Frente a ese panorama, los equipos insistían en que las cláusulas contractuales limitaban su capacidad de generar ingresos suficientes.
La relevancia del caso fue tal que, según el juez, de haber continuado el litigio y prevalecido los demandantes, NASCAR habría podido verse obligada a vender algunas de sus pistas o incluso a que su presidente, Jim France, cediera el control del deporte.
Un cierre que redefine la relación entre equipos y NASCAR

Aunque los términos completos del acuerdo no fueron detallados públicamente, el pacto marca un nuevo capítulo para el automovilismo estadounidense.
La recuperación de los fletamentos perdidos y la asignación de beneficios permanentes a los equipos indican un giro en la estructura de poder y en la distribución de recursos dentro de NASCAR.
Jordan, Hamlin y los equipos involucrados consideran que el entendimiento abre una oportunidad para modernizar la relación entre organización y competidores, un objetivo que había sido insistente desde antes del inicio del juicio.
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