Sacó a bailar a su pareja y la asesinó a puñaladas en una fiesta del trabajo

Publicado el 20/12/2025 a las 16:07
Un acto de violencia extrema ocurrido en plena celebración laboral ha generado indignación y conmoción en Fusagasugá, Colombia.
María Ligia Garzón Ayala, de 44 años, fue asesinada a puñaladas por su expareja luego de que este la sacara a bailar frente a decenas de compañeros de trabajo.
El crimen, captado en video, ocurrió en cuestión de segundos y terminó con la vida de una mujer que ya había denunciado a su agresor por acoso y amenazas.
El caso volvió a poner en evidencia la gravedad del feminicidio y las fallas en los mecanismos de protección para mujeres que alertan sobre situaciones de riesgo.
Un ataque inesperado en medio de la celebración
⭕️ Sacó a bailar a su ex pareja y la asesina a puñaladas en plena fiesta del trabajo
Los compañeros de trabajo de María Ligia Garzón Ayalaya se tardaron en percatarse de la agresión.
La mujer de 44 años ya había denunciado a su ex por acoso y amenazas
Cuando William Barbosa… pic.twitter.com/iCDk4C1Q24
— PERIÓDICO SupreMo 🔴 (@Diario_Supremo) December 20, 2025
La víctima se encontraba disfrutando de una fiesta cuando William Barbosa, de 42 años, ingresó al lugar. En un ambiente donde había música, alcohol y personas bailando, el agresor se acercó a su expareja y la invitó a bailar.
Nada parecía fuera de lo normal hasta que, mientras la sujetaba por la cintura, sacó un arma blanca y la apuñaló en al menos tres ocasiones.
El ataque ocurrió ante la mirada de varios asistentes, aunque muchos no reaccionaron de inmediato debido a la confusión, el ruido y el consumo de alcohol.
Tras cometer la agresión, Barbosa soltó a la mujer y huyó del lugar, dejando a María gravemente herida.
Las imágenes muestran cómo la víctima, aún en estado de shock, retrocede, se mira el pecho y el abdomen, y camina tambaleándose hacia el baño con la intención de limpiarse las heridas, sin que en ese momento se dimensionara la gravedad de lo ocurrido.
Auxilio tardío y una muerte que pudo evitarse
ATENCION|| Como María Ligia Garzón Ayala, de 40 años, fue identificada la mujer que lamentablemente perdió la vid4 tras un presunto hecho de intolerancia ocurrido en el sector, o en inmediaciones, de la Plaza de Mercado del municipio de Fusagasugá.
Los hechos se registraron la… pic.twitter.com/PaYVLQk5yu
— AlejoTSolucionamos (@JohnRodrig75852) December 18, 2025
Minutos después, los compañeros de trabajo comprendieron que se trataba de un ataque serio y solicitaron ayuda de emergencia.
María Ligia perdió el conocimiento y fue trasladada a un hospital, pero falleció horas más tarde a consecuencia de las heridas.
De acuerdo con familiares de la víctima, María había denunciado previamente a su expareja por acoso y amenazas constantes.
Pese a haber buscado ayuda y alertado sobre el peligro, las medidas no fueron suficientes para evitar el desenlace fatal.
Este punto ha generado fuertes cuestionamientos sobre la respuesta institucional frente a las denuncias de violencia de género y la falta de protección efectiva para mujeres en situación de riesgo.
Detención del agresor y reclamo de justicia
En video quedó registrado el presunto feminicidio de María Ligia Garzón Ayala en Fusagasugá: su expareja estaba bailando con ella cuando la apuñaló https://t.co/7KgqO8WEws pic.twitter.com/B6914HIYmC
— Infobae Colombia (@infobaecolombia) December 18, 2025
William Barbosa fue detenido por la policía en su domicilio poco después del crimen.
Según las autoridades, confesó el feminicidio y quedó bajo custodia.
Enfrentará una condena que podría superar los 50 años de prisión por haber asesinado a su expareja.
El asesinato de María Ligia Garzón Ayala ha provocado reacciones de indignación en redes sociales y entre organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, que señalan este caso de feminicidio como un ejemplo más de violencia anunciada que no fue frenada a tiempo.
El crimen deja una profunda herida entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, y reaviva el llamado urgente a fortalecer los sistemas de prevención, atención y protección para evitar que más mujeres pierdan la vida pese a haber pedido ayuda.